Para curarse del alcoholismo, lo único que hace falta es dejar de beber alcohol.

Pero, claro, el alcoholismo consiste precisamente en no poder dejar de beber alcohol.

El que realmente no puede salir del círculo vicioso de la enfermedad es el propio alcohólico abandonado a sí mismo. Para que el alcohólico dejase de beber por su propio esfuerzo haría falta que no fuese alcohólico (o que tuviese una enorme fuerza de voluntad, lo que viene a ser casi lo mismo). Pero desde el momento en que el alcohólico reconoce que él es un enfermo y acude al médico, ya interviene un nuevo factor: el propio médico, cuya primera obligación es precisamente romper ese círculo vicioso. Lo que el alcohólico no puede hacer por sí sólo, sí es capaz de hacerlo con ayuda de un tratamiento adecuado.

 

Analicemos ahora los elementos y las actitudes necesarios para combatir el alcoholismo.

1.- Lo primero y lo más importante que tiene que poner el enfermo de su parte es su deseo consciente de curarse. Para ello es preciso reconocerse enfermo y ser plenamente sincero.

Es frecuente que acudan enfermos alcohólicos que echan la culpa de sus males a todo menos al alcohol. Si tienen vómitos por la mañana es porque fuman demasiado, si comen poco es porque ésta es insoportable, si les echan del trabajo es porque tienen reuma, si les tiemblan las manos es porque están intimidados por la presencia del médico. Al decirles que todos esos síntomas que refieren son debidos al alcohol, contestan categóricamente que no, porque ellos beben "lo normal" y lo han bebido desde niños y nunca les han pasado estas cosas hasta hace dos años. No comprenden, o no quieren comprender, que, a fuerza de ir a la fuente, llega un momento en que el cántaro se rompe.

He aquí, lo que dice el enfermo que se cura:

  • Mire usted, en cambio, a mí todo lo que me pasa es por culpa del vino. Yo sé que me tengo que quitar de beber, pero no tengo fuerza de voluntad para ello.

Este es el enfermo que se cura porque es lo bastante sincero para reconocer su enfermedad sin engañarse a sí mismo. En una palabra, se cura porque se quiere curar. El no tener fuerza de voluntad no es un obstáculo. Cuando viene un enfermo alcohólico a la consulta, ya sé que no tiene fuerza de voluntad y cuento con ello. Porque en esa falta de voluntad es precisamente donde radica su enfermedad. Si la tuviera, no sería un alcohólico o no habría venido a la consulta, porque se habría quitado él solo de beber.

2.- Acudir a un centro especializado donde poder recibir información sobre el tratamiento a realizar.

En este momento en Elche esto lo podemos encontrar en:

  • Asociación de protección y ayuda al exalcohólico. APAEX Elche, donde podrás recibir información de dónde acudir para iniciar tratamiento, así como el apoyo necesario para ello.
  • Unidad de Alcohología (U.C.A.) situada en el Centro de Salud de Altabix. Donde el equipo formado por psicólogas y médicos realizarán la valoración del caso y llevarán a cabo el tratamiento.

 

 
 
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04. Tratamiento
 
 
 
 
Última actualización:
Miércoles, 14 de abril de 2.010
 
   
 
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